Algodón en las esquinas

Cuando escuché la frase me pareció tan palpable, tan viva, la imagen que vino a mi mente fue tan nítida que me pareció tocar el algodón con mis dedos. La canción “Tiempo” de Bebe y Carlos Jean decía:

“Que lo que antes dolía mucho, tiene algodón en las esquinas… y empieza a ser como una caricia… y duele menos, mucho menos”

La finura de los acontecimientos de nuestras vidas, aquello que afilan las esquinas de nuestro cuerpo, que nos dan forma, y cada vez que se tocan, duele y duele mucho. Así lo sentí, como una imagen de corte, la esquina cortada que resalta su filo, ese borde puntiagudo que lastima, ahora estaba cubierto de algodón.  Debe sucedernos algo que, de tanto dolor, comenzamos a buscar aquello que pueda suavizar y entonces “duele menos, mucho menos”.  

Qué alivio sentí al escuchar esa frase porque me di cuenta de que el dolor había disminuido. Es curioso como un momento que fue tan hiriente, resultara poco a poco suavizado, como si esa esquina puntiaguda se hubiera tallado y ahora fuese menos áspera. Afortunadamente eso pasa, con el tiempo. Tiempo para sanar, tiempo para observar detenidamente, tiempo para comprender, tiempo para soltar, ¿Les ha pasado eso? ¿Cuándo algo que dolía mucho y de pronto duele menos?

Hace poco una alumna de Gestión Cultural me contó de un performance que hizo en la universidad, ella se colocó en una plaza, semidesnuda, los espectadores tenían a su alcance pintura para manchar con sus manos cualquier parte que ellos quisieran, al finalizar ella formaba la obra de arte, un body painting producto del contacto con los otros. Me parece que este acto revela que al estar dispuestos de esa misma manera con los demás, no podemos evitar ser tocados, transformados, manchados, dolidos.

La relación con los otros siempre traerá nuevas experiencias, nuevos recuerdos que se pintan en nuestra memoria, algunas veces, no serán eventos agradables para recordar. Pero afortunadamente, se puede vivir con ello, hasta que un buen día, nos daremos cuenta que ya no duele, que el tiempo ha puesto algodón en las esquinas, que hemos rescatado lo mejor del pasado y que podemos seguir viviendo con menos dolor, mucho menos.

Así que, no importa si te traicionaron o traicionaste, no importa si alguien se alejó o tú te alejaste, no importa si te lastimaron o tú lastimaste, no importa si lo perdiste o te perdieron. El tiempo, tu aliado, si le das tiempo, te ayudará y podrás también tallar las esquinas si es preciso, o quitarte la pintura con la que alguien te manchó el rostro, siempre se podrá dibujar nuevas formas con los recuerdos.

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