cuarentena sexo

Aprovecha la cuarentena para revivir la pasión

Cuarentena – El coronavirus nos tiene a todos de cabeza. Estamos preocupados por nuestra salud y la de nuestra familia. También estamos alterados por el futuro incierto en nuestros trabajos y por la economía, entre otras cosas. Sin embargo, lo mejor que podemos hacer es tratar de ver esta crisis como una oportunidad. La naturaleza nos obliga a tomarnos un tiempo en casa y poder valorar todo lo que tenemos. Y si para salvar al mundo debemos hacer caso a este llamado, ¿qué mejor que aprovechar este tiempo para reconectarnos con nuestras parejas?          

Para algunas parejas, sobre todo con los ritmos de vida tan ajetreados de la actualidad, es todo un reto estar confinados en la misma casa o departamento durante tanto tiempo. Pero ¡te tengo una buena noticia! Tú puedes sacarle provecho a esta situación si tomas algunas medidas.

Durante la cuarentena, lo primero es hablar, la comunicación es muy importante y más en momentos de estrés. Tenemos la oportunidad de dedicarnos el tiempo que normalmente no tenemos y acercarnos más. Recuerden cuando se conocieron, rememoren las partes más románticas de su relación y forjen lazos que los unan.

Ponte la lencería sexy que tenías preparada para un momento especial, sorpréndele en la ducha o prepara un baño romántico, con esto combates el estrés y aprovechas para explorar algunas sensaciones que hay por descubrir. Descuida, hay tiempo suficiente. 

Cuéntale tus deseos y fantasías, tienen el  tiempo para dejarse llevar y hacerlas realidad aun cuando éstas requieran algún esfuerzo extra.  Si tenías curiosidad por los juegos sexuales de rol este es el momento perfecto para probar, crear personajes e historias picantes que los ayuden a salir de la rutina, explora con juguetes sexuales, películas eróticas, en fin cualquier cosa que te parezca sexy y divertida. Estos momentos llegarán para quedarse después de que pase todo ahí afuera.

Realicen diferentes actividades, pero juntos. Actividades como lavar la ropa, hacer la comida, jugar a las cartas, las cosas simples del día a día se hacen más llevaderas si se comparten entre dos. Estos momentos de intimidad sin sexo reforzarán su relación y se sentirán más compenetrados al momento de estar juntos en la cama…O en el baño, la cocina, la sala.

Por último, de tenerlos, compartir y criar a los niños es una de las actividades que más unen a las parejas. Así que habla con tu compañero y planifiquen cómo pueden consentirlos y mantenerlos ocupados, bañarlos, cambiarlos y demás. Después de todo, ¿hay algo más sexy que un hombre cuidando a sus hijos?

Sé que es difícil poner al buen tiempo buena cara, pero estar positivos y cuidarnos mental y físicamente es esencial para que podamos salir adelante.  ¿Qué esperas? No hay excusas, ¡A empezar la cuarentena candente!

Diente de leon

El vuelo de un Diente de león

Diente de león – En la zona en donde vivo, en esta época del año, suelo ver algunos Dientes de león volando sobre la terraza, entre los árboles. Mientras pensaba en el escrito de esta semana, la presencia de este pequeño y vivaz compañero me pareció tan potente en estos momentos que permanecemos en casa a la espera de que la contingencia sanitaria sea superada, y es que en su ir y venir a merced del viento, pensaba en cuantas escenas como esta ocurren a diario alrededor nuestro sin que nos percatemos de ello.

Muchos autores nos hablan de la aceleración con la que vivimos hoy en día, el constante apuro por llegar a nuestros trabajos, entregar reportes, cumplir objetivos, etc. La necesidad de ser productivos impera sobre nuestro sentido de vida. Tener tiempo para la quietud, la contemplación de la caída de las hojas o de la puesta de sol, significaría hacer un corte en nuestro ritmo de productividad sin límite, un lujo que no nos podemos permitir.

Si miramos hacia afuera desde nuestra ventana, lograremos ver, aunque sea una mínima expresión de la naturaleza que está a nuestro alrededor. Pensemos en el tiempo en que, de niños, cualquier árbol era susceptible de convertirse en nuestra casa de juegos, nuestras mascotas eran los mejores compañeros, lo divertido que era ver las nubes en un fondo azul simulando elefantes, caballos, rostros humanos. De niños nuestro encuentro con la naturaleza era más cercano, bastaba una rama de árbol en la tierra para dibujar con ella o para hacer surcos donde pasarían nuestros barcos de papel, podíamos caer de la bici, ensuciarnos en la tierra y volver a subir, cortar frutos de los árboles, bañarnos en los ríos, caminar descalzos sobre las rocas, y todo era normal. Nuestro tiempo era otro.

Desde casa, en este tiempo que vuelve a ser distinto ¿por qué no permitirnos detenernos y observar nuestro entorno, escuchar a las aves al iniciar el día o sentir el viento de los árboles cercanos? Cualquiera que sea nuestra situación, un momento de espera, de retraso, podría ser suficiente para ver que la naturaleza sigue viva, que se está dando un respiro, que también está a la espera de mejorar. De un modo silencioso podemos hacer frente a la locura que puede surgir de nuestro encierro, enfocándonos en tratar de estar ahí, en ese tiempo que tenemos, que hacemos y que vivimos. 

El vuelo de un Diente de león, seguirlo con la mirada hasta perderlo de vista, es solo una manera de decirlo. El tiempo lo tenemos en torno nuestro, no lo perdamos, no lo aprovechemos, vivamos en él. Un corte a la aceleración de nuestro ritmo, detenerse en esta marea de noticias, puede darnos la calma del instante, el minúsculo momento que habitamos hoy y que nos labra la esperanza de un mañana.

¿EN QUÉ TE ESTÁS ENFOCANDO?

En tiempos como estos en el que casi todo el mundo está encerrado en sus casas por la cuarentena, otros están en temor (alías pánico) y otros estamos aprovechando lo mejor de la situación. Es bueno tomar una pausa con nosotros mismos, y ya sea que esto esté sucediendo en la magnitud que se dice o no, lo importante es siempre lo que pasa entre tus orejas. Sí, en tu mente.

Hay situaciones como estás y seguramente habrá mucho más en nuestro exterior que no vamos a poder controlar, los mercados financieros, las decisiones gubernamentales, etc. Etc. Pero te digo algo? La respuesta no está en lo que pasa fuera de nuestro ser, sino dentro de ti.

Y sé, que por una parte suena simple decir que la respuesta está en ti. Y la verdad es que sí es simple, aunque puede que al principio no parezca tan sencillo. Y esto se debe a la práctica, a tener a tu lado a tus mentores que te ayudarán a estar en tu centro, desde esa luz que emanas hacia afuera y que está para brindar lo mejor a los demás.

¿DÓNDE EMPEZAR?

Empezando por dónde está nuestro enfoque, si están en los medios de comunicación o están en mejorar algo en tu ser. Está en tomar una lección de lo que está fuera de ti, agradecer a la madre Tierra y apreciar que gracias a lo que está ocurriendo está teniendo un descanso, un break que buena falta le hacía.

Ahora, si tu mente está tan habituada a ver hacia afuera, lo primero es darse cuenta que lo estás haciendo, ese awareness que es el principio del cambio para que puedas dar un giro y ver lo poderoso del enfoque.

Existe una frase que hace unas semanas tomó un sentido diferente, como más profundo. En lo que te enfocas crece, y aunque no era la primera vez que escuchaba esa frase, esta vez fue a otro nivel, para darles un ejemplo, es como cuando de verdad lo sientes en tu corazón, en tu pecho y cuando la frase ahhhh ya le entendí, no solo a nivel superficial, sino a nivel voy a hacer algo, voy a aplicarlo yaaa!!

El enfoque es tan poderoso, que sea que nos enfoquemos en lo que queremos o lo que no queremos es precisamente lo que vamos a atraer a nuestras vidas. Para mí, ha tenido un impacto muy palpable en mis relaciones románticas y también en el área del dinero, me estaba enfocado en la falta de ambos, o en lo que no quería y justo era lo que a mi vida estaba llegando.

Cuando uno ve que eso es lo que está ocurriendo y de verdad estás alerta, tú decides empezar el cambio, tú decides hacer algo diferente, si vas a seguir haciendo un copy paste de tus relaciones amorosas, con el dinero, con la salud, contigo misma, o tomas el camino menos recorrido y empiezas a trabajar en ti, aún con más dedicación.

Ahora, a lo que me refiero y quiero ser clara con esto, es que puedes hacerlo tú sola, aunque no tiene que ser así, sigue al Mentor, Coach o terapia que prefieras, solo da un paso adelante, escucha esa parte de ti que ya está lista para brillar más de lo que lo ha hecho hasta ahora, a escuchar y actuar conforme a lo que nuestro corazón nos está diciendo. A de verdad ser tu mejor tú.  Entonces tú, ¿Qué estás esperando?

Angie Meléndez

Emprendedora y Health Mindset Coach

Iluminando la obscuridad

Ha sido un tema recurrente, un tema que a muchos nos sacude la cabeza tan solo porque nos es nuevo o nos es familiar. Escuchar las noticias o leer las redes sociales ha sido la actividad más practicada en los últimos días en torno al Cororavirus y es que como en todo, formarte una opinión propia, depende mucho del ángulo donde se esté.

La percepción desde China, Italia, España, Estados Unidos, México, puede ser muy distinta, las reacciones, sobretodo, han sido muy variadas, pero se puede ver un común denominador: el temor. Y es que no hay nada que aterre más que desconocer el futuro, o en cierto modo, el conocimiento de nuestra finitud, algo así como el miedo a la obscuridad, como cuando niños nos daba la urgencia de ir al baño de noche, y todo a nuestro alrededor parecían simular figuras extrañas y peligrosas. Me parece que nuestro intento de conocer y apropiarnos de lo desconocido no es otra cosa que tratar de tocar a tientas la obscuridad, dar forma a lo irreconocible y decirnos a nosotros mismos: “no es nada, es tan solo una silla, tan solo un mueble y nada más” esta especie de paranoia me hace recordar el poema de Edgar Allan Poe en el cual, una noche un hombre angustiado dormita en su estudio recordando la imagen de su amada recién fallecida, deseando que la luz del sol venga a consolar su alma. Tocar a tientas la obscuridad pareciera un intento de controlar lo que no tiene control, darle sentido a lo que no lo tiene, despertarse a media noche sin reconocer los ruidos misteriosos que trastocan nuestra tranquilidad cotidiana, para luego descubrir que tan solo se trata de un cuervo tocando a nuestra puerta.

Pero tal como en el poema de Poe, nuestra angustia no cesa al saber de qué se trata, siempre hay algo profundamente ominoso en lo ajeno, en lo extraño, o si se quiere, “en lo extranjero” que nos genera temor y buscamos la manera de protegernos de la amenaza omnipresente. Al resguardo y a la sombra de nuestra casa esperamos que la luz llegue a consolar nuestro desvelo.

Pero, ¿ habrá otra manera de actuar frente a lo ominoso? En estos días se han visto respuestas insospechadas al estado de alarma que se ha implementado en algunos países como medida para frenar la pandemia del Coronavirus, como en Italia donde los músicos hacen frente al encierro obligatorio en sus casas, tocando y cantando por las noches desde sus terrazas temas populares como “El canto de la Verbena”, brindando consuelo y apoyo a sus oyentes, o como en España, donde agradecen el trabajo de los profesionales sanitarios aplaudiendo desde sus ventanas y balcones. Imágenes como estas muestran la otra cara de la moneda, gente que, en medio de la crisis resisten a la angustia, toman fuerza y gratitud para iluminar la obscuridad de los otros.

Así, aún con lo angustiante que pueda ser lo desconocido, el misterio que está detrás de la puerta, puede mostrar más allá de lo ominoso un estado de esperanza y consuelo para quienes deciden encender una vela que ilumine las sombras del temor, porque, aunque pequeña, basta un poco de luz para seguir andando.

Algodón en las esquinas

Cuando escuché la frase me pareció tan palpable, tan viva, la imagen que vino a mi mente fue tan nítida que me pareció tocar el algodón con mis dedos. La canción “Tiempo” de Bebe y Carlos Jean decía:

“Que lo que antes dolía mucho, tiene algodón en las esquinas… y empieza a ser como una caricia… y duele menos, mucho menos”

La finura de los acontecimientos de nuestras vidas, aquello que afilan las esquinas de nuestro cuerpo, que nos dan forma, y cada vez que se tocan, duele y duele mucho. Así lo sentí, como una imagen de corte, la esquina cortada que resalta su filo, ese borde puntiagudo que lastima, ahora estaba cubierto de algodón.  Debe sucedernos algo que, de tanto dolor, comenzamos a buscar aquello que pueda suavizar y entonces “duele menos, mucho menos”.  

Qué alivio sentí al escuchar esa frase porque me di cuenta de que el dolor había disminuido. Es curioso como un momento que fue tan hiriente, resultara poco a poco suavizado, como si esa esquina puntiaguda se hubiera tallado y ahora fuese menos áspera. Afortunadamente eso pasa, con el tiempo. Tiempo para sanar, tiempo para observar detenidamente, tiempo para comprender, tiempo para soltar, ¿Les ha pasado eso? ¿Cuándo algo que dolía mucho y de pronto duele menos?

Hace poco una alumna de Gestión Cultural me contó de un performance que hizo en la universidad, ella se colocó en una plaza, semidesnuda, los espectadores tenían a su alcance pintura para manchar con sus manos cualquier parte que ellos quisieran, al finalizar ella formaba la obra de arte, un body painting producto del contacto con los otros. Me parece que este acto revela que al estar dispuestos de esa misma manera con los demás, no podemos evitar ser tocados, transformados, manchados, dolidos.

La relación con los otros siempre traerá nuevas experiencias, nuevos recuerdos que se pintan en nuestra memoria, algunas veces, no serán eventos agradables para recordar. Pero afortunadamente, se puede vivir con ello, hasta que un buen día, nos daremos cuenta que ya no duele, que el tiempo ha puesto algodón en las esquinas, que hemos rescatado lo mejor del pasado y que podemos seguir viviendo con menos dolor, mucho menos.

Así que, no importa si te traicionaron o traicionaste, no importa si alguien se alejó o tú te alejaste, no importa si te lastimaron o tú lastimaste, no importa si lo perdiste o te perdieron. El tiempo, tu aliado, si le das tiempo, te ayudará y podrás también tallar las esquinas si es preciso, o quitarte la pintura con la que alguien te manchó el rostro, siempre se podrá dibujar nuevas formas con los recuerdos.

Libertad

DEJANDO IR…LIBERÁNDOTE

Cuando se trata de una relación, de una etapa de la vida, de una transición de carrera o de cierres en general. A veces pensaríamos que va durar toda la vida volvernos a levantar o como dicen algunos el tiempo lo va a solucionar.

En lo personal no creo que el tiempo sane las cosas sino las trabajas, si el cierre de una relación dolió y no hubo todo un proceso de aceptación y sanación probablemente vamos a durar con una herida abierta por mucho tiempo, y debemos darle la misma importancia que le damos a una herida física, el hecho que no la veamos con nuestros ojos, no significa que no la sentimos con nuestros corazones. Pero…

¿Cómo dejar ir?

1. Uno de los primeros pasos es que te acerques más a tu espiritualidad, a un Coach, terapeuta, healer o una mezcla de todo, lo importante es dar el primer paso. Sé que suena súper simple, pero este es un primer y gran paso, así que si te encuentras en este paso, reconócelo con todo tu ser, porque estás apunto de transformarte.

 2. Estar abierta (o) a sanar, a cambiar ideas, a atreverte a hacer las cosas diferentes de cómo las has hecho hasta entonces. Me refiero a que en el pasado tal vez te sirvió aferrarte a que algo no terminara, cuando la relación ya estaba oliendo a rancio por ejemplo.

 Y sí, sé que es súper gráfico decirlo de esa forma, pero es que a veces es tan claro el hecho de que es hora de cerrar un capítulo, en vez de quedarnos.

Cuando digo estar abierta o abierto, es dejarnos soñar de nuevo, de que todo lo que está sucediendo nos va a ayudar para trascender, en un nuevo trabajo, o negocio, en una nueva relación, pero lo más importante es en quién te estás transformando tu misma. En ver de frente tu fuerza, esa fuerza que siempre ha estado ahí y que a veces no nos atrevemos a reconocer, como dice la frase: “Eres más fuerte de lo que piensas”. Así que es tiempo de reconocer esa gran fuerza que llevas dentro.

3. Tener compasión contigo misma (o), tal vez lo has escuchado antes. Y con esto me refiero a darte ese espacio, ese cariño para ti misma. Y procurar estar alerta a lo que te estás diciendo. De nada sirve decirte cosas como: “Ya ves, volviste a hacer lo mismo”, mejor pregúntate ¿Qué estoy aprendiendo de esto? Y permitirte tener un tiempo para sanar.

Sí, sé que a veces parece que “no hay tiempo” para darte a ti misma(o). Pero créeme cuando te digo que tú eres tu prioridad principal y siempre hay tiempo para lo que le damos prioridad.

Y por último, y cómo algo extra es dar gracias a lo que decimos adiós, sea un cambio de carrera, cierre de relación romántica o no, ciclos pasados que se cierran. Darle gracias por lo que nos dieron, por lo que nos ayudaron, por lo que trajeron a nuestras vidas, por lo que aprendimos y por el momento vivido, esto va a traer alivio.  (Puedes escribirlo si quieres también)

Y aunque tal vez en un inicio no se sienta de esta forma, puedes comenzar con tomar la responsabilidad de toda la situación para apreciarla desde otro punto de vista y de verdad dejarte sentir esa gratitud por lo que fue, porque esa gratitud te lleva a dejar ir y dejar ir te lleva una hermosa libertad. J

Angie Meléndez

Emprendedora y Coach de Bienestar Holístico

Tinder Para Latinos

CITAS EN TIEMPOS DE TINDER…

Tinder, Facebook dating, o cualquier otra app que ha salido para ligar, conseguir pareja o por qué no para una noche de sexo como la canción de Aventura y Wisin &Yandel. En fin, la primera vez que escuché la palabra Tinder fue hace 3 años, donde creo que aún se usaba más para tener una cita y luego tener sexo, o al menos fue lo que me tocó vivir en México a través de mis amigos. Lo digo así porque no me atreví a probar Tinder hasta hace un año y medio. Antes de eso prefería y en el fondo sigo prefiriendo más “old school” conocer a alguien por un referido, o en un seminario, o momentos que simplemente conoces a alguien y haces clic.

Sin embargo, hace un año y medio pensaba diferente, me hallaba en un momento de mi vida donde ya estaba cansada de que no se daba una relación de la que por más química que había, no había palabras, cuando digo esto lo digo literal, es como si estuviéramos en secundaria y ninguno de los dos sabía que decir. Al escribir esto me da risa ahora tan solo de recordar esos momentos. El punto es que al no haber funcionado esa situación decidí recurrir a Tinder, así es, me atreví a dar el salto, primero porque una de mis amigas me había recomendado TInder y otras apps, pero dije, para que tanto rollo, vamos a empezar con una y segundo porque sentí que ya era tiempo.

Y así fue, puse mi foto de perfil, mis intereses, mi edad y me puse a dar swipe right y left, y en aquel momento estaba ligando desde San Diego, California. La primera vez que lo utilicé para ser sincera realmente no me gustó nadie, y decidí intentarlo al día siguiente.  La segunda vez que di swipe right y left hice match y fue instantáneo. De esos momentos con los que haces clic con alguien, intercambias teléfonos y te quedas de verlo para una cita y quizá algo más, de esos momentos son de los que estoy hablando.

Y quisiera decirles que después vivimos felices para siempre estilo cuento de Walt Disney, jejeje pero no fue así necesariamente. Esa noche fue mágica y al día siguiente hubo sexo, y aunque salimos por algún tiempo, la relación pasó de besos a solo amigos  con muchísima química. Fue una relación que me marcó, con la que crecí, aprendí, con la que sané heridas de relaciones pasadas y  también con la que siempre voy a estar agradecida. Se podría decir que para haber sido mí primera vez… en Tinder, fue todo un éxito.

Con el pasar del tiempo aunque seguí utilizando la app, he caído en cuanta que no es lo mío, sobre todo esta app en particular porque sí, en Tinder van directo al sexo y estuvo bien en algún momento no me quejo y está bien si eso es lo que quieres y tienes ganas go for it. Pero si estás buscando algo más, no digo que no haya sus excepciones en Tinder, porque las hay, pero quizá sea tiempo de explorar otras puertas. Sí, quizá eso signifique probar otra de las tantas apps, referidos de tus amigos, salir de tu zona de confort y lanzarte a un bar, un networking, un seminario o quizá, solo quizá dejar que las cosas fluyan,  dejar de perseguir el amor y  permitir que te encuentre.

Ojo, con esto no quiero decir que no tomes acción, solo digo que esa acción también la pongas en ti misma (o), el cuidar de ti misma (o), el poner una intención en lo que quieres y seas ese jardín que atrae a las mariposas, y no la persona que va corriendo detrás de ellas. Y tú, quién quieres ser?

Angie Meléndez

VOL. II

Hoy me gustaría hacer tributo a la feminidad de las mujeres… somos está semilla de la creación y de la abundancia. La del amor y de valentía. Una historia no honrada por mucho tiempo que hoy día se está revitalizando poco a poco con la fuerza y el reconocimiento de nuestra naturaleza interna. La feminidad como nuestra energía creativa, la energía de la belleza y de fuerza.

Una mujer conectada con su Luz interior no cuestiona sus decisiones, una mujer conectada con los elementos nunca duda de sus poderes, una mujer conectada con el Universo no duda en su creatividad. Una mujer conectada consigo mismo es imparable.


Por muchas generaciones y hasta el día de hoy el mundo nos ha hecho estar siempre en el segundo plano de esta gran obra llamada vida, y aunque aún falta mucho camino que recorrer, es hermoso poder reconocer aquellas mujeres ejemplares que nos hacen vibrar diferente y que impulsan a otras a ver diferente y ser diferente…a esta energía colectiva femenina y ahora también masculina que finalmente se unen al unísono para elevar más alto.

Hombres que se honran a sí mismos y que honran la inmensa sabiduría de su dual; hombres que finalmente nos ven y nos reconocen, no como un objeto ni como un rol designado, sino por lo que somos…creadoras de Luz, para nosotras mismas y para los demás que estén deseosos de tomarla para vibrar más alto.

Hoy en día la lucha no es de género ni de equidad, es…a mis ojos, el de crear
consciencia corporal para nosotros y por nosotros… No es un él, no es una ella, somos todos – sin géneros, sin ideologías – es solamente reconocernos por nuestros atributos particulares que hacen el equilibrio en el Universo, en nuestro planeta, en nuestra casa.


Y citando a S.W. “Fue al desarmarme que me abrí lo suficiente para dejar el amor entrar” porque nuestra humanidad es mostrar nuestra vulnerabilidad y ese es el verdadero núcleo de nuestro ser. Lo que somos, no somos realmente – ya que somos el producto de ideas y creencias implementadas por factores externos, sociales y familiares (no estoy diciendo que este mal, así estamos constituidos todos) sin embargo si me gustaría invitarlos a que se den permiso de reconocer cada vez más su
verdadera esencia y sobre todo que escuchen sus verdaderos deseos, aquellos que vienen desde el fondo de su alma y de su corazón. Todos estamos hechos con la imperfección de la materia del Universo que es perfecta


– Hagamos un reciclaje emocional y dejemos morir aquello que no necesita vivir ya más dentro de nosotros, en nuestro interior vive nuestra sabiduría; reciclemos toda esa mierda que apesta, pero que es el fertilizante más grande que poseemos en la tierra y en nuestros cuerpos para la creación y transformación de algo más hermoso y demos la entrada a la puerta del Amor.

Y así, con un Amor colectivo nos podemos sanar unos a otros – de ese dolor, dolor subjetivo, ya que el dolor es sólo la memoria de algo crudo en nuestra vida que sirvió como un mecanismo de supervivencia y que hoy día hay que honorarlo. Sentir dolor es sinónimo de estar vivos. Demos permiso a estar en contacto con el sufrimiento físico.

Honrarlo, pero no cultivarlo. Empecemos a generar está consciencia corporal que nos hace sentir la vida a través de nuestro cuerpo y así poco a poco, femenino y masculino, nos veremos con otros ojos. Sin odio, sin prejuicios, sin resentimiento por historias pasadas, sin cargas energéticas; simplemente como seres humanos que somos, ya que nuestra existencia tiene como finalidad poder co-crear con la inmensidad de la Madre Naturaleza, cuidar de nuestra casa y de nosotros mismos.