VOL. II

VOL. II

Hoy me gustaría hacer tributo a la feminidad de las mujeres… somos está semilla de la creación y de la abundancia. La del amor y de valentía. Una historia no honrada por mucho tiempo que hoy día se está revitalizando poco a poco con la fuerza y el reconocimiento de nuestra naturaleza interna. La feminidad como nuestra energía creativa, la energía de la belleza y de fuerza.

Una mujer conectada con su Luz interior no cuestiona sus decisiones, una mujer conectada con los elementos nunca duda de sus poderes, una mujer conectada con el Universo no duda en su creatividad. Una mujer conectada consigo mismo es imparable.


Por muchas generaciones y hasta el día de hoy el mundo nos ha hecho estar siempre en el segundo plano de esta gran obra llamada vida, y aunque aún falta mucho camino que recorrer, es hermoso poder reconocer aquellas mujeres ejemplares que nos hacen vibrar diferente y que impulsan a otras a ver diferente y ser diferente…a esta energía colectiva femenina y ahora también masculina que finalmente se unen al unísono para elevar más alto.

Hombres que se honran a sí mismos y que honran la inmensa sabiduría de su dual; hombres que finalmente nos ven y nos reconocen, no como un objeto ni como un rol designado, sino por lo que somos…creadoras de Luz, para nosotras mismas y para los demás que estén deseosos de tomarla para vibrar más alto.

Hoy en día la lucha no es de género ni de equidad, es…a mis ojos, el de crear
consciencia corporal para nosotros y por nosotros… No es un él, no es una ella, somos todos – sin géneros, sin ideologías – es solamente reconocernos por nuestros atributos particulares que hacen el equilibrio en el Universo, en nuestro planeta, en nuestra casa.


Y citando a S.W. “Fue al desarmarme que me abrí lo suficiente para dejar el amor entrar” porque nuestra humanidad es mostrar nuestra vulnerabilidad y ese es el verdadero núcleo de nuestro ser. Lo que somos, no somos realmente – ya que somos el producto de ideas y creencias implementadas por factores externos, sociales y familiares (no estoy diciendo que este mal, así estamos constituidos todos) sin embargo si me gustaría invitarlos a que se den permiso de reconocer cada vez más su
verdadera esencia y sobre todo que escuchen sus verdaderos deseos, aquellos que vienen desde el fondo de su alma y de su corazón. Todos estamos hechos con la imperfección de la materia del Universo que es perfecta


– Hagamos un reciclaje emocional y dejemos morir aquello que no necesita vivir ya más dentro de nosotros, en nuestro interior vive nuestra sabiduría; reciclemos toda esa mierda que apesta, pero que es el fertilizante más grande que poseemos en la tierra y en nuestros cuerpos para la creación y transformación de algo más hermoso y demos la entrada a la puerta del Amor.

Y así, con un Amor colectivo nos podemos sanar unos a otros – de ese dolor, dolor subjetivo, ya que el dolor es sólo la memoria de algo crudo en nuestra vida que sirvió como un mecanismo de supervivencia y que hoy día hay que honorarlo. Sentir dolor es sinónimo de estar vivos. Demos permiso a estar en contacto con el sufrimiento físico.

Honrarlo, pero no cultivarlo. Empecemos a generar está consciencia corporal que nos hace sentir la vida a través de nuestro cuerpo y así poco a poco, femenino y masculino, nos veremos con otros ojos. Sin odio, sin prejuicios, sin resentimiento por historias pasadas, sin cargas energéticas; simplemente como seres humanos que somos, ya que nuestra existencia tiene como finalidad poder co-crear con la inmensidad de la Madre Naturaleza, cuidar de nuestra casa y de nosotros mismos.

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