Que nadie te diga que hacer con tu vida.

Que nadie te diga que hacer con tu vida.

¿Cuántas veces has dejado de hacer algo porque te da miedo que van a decir lo demás? ¿Realmente estás viviendo la vida que quieres vivir o estás viviendo la vida que alguien más planeó para ti?

Este tipo de preguntas incómodas yo las empecé hacer hace 5 años, ya entrados en mis treintas jamás imaginé que mi vida iba a dar un cambio tan drástico desde que decidí empezar a cuestionarme y analizar si en donde estaba o lo que hacía en ese momento realmente me hacía feliz y la respuesta absolutamente fue: NO.

Desde entonces emprendí un viaje para descubrirme y descubrir un mundo de posibilidades para encontrar esa paz o equilibrio en mi vida que tanta falta me hacía. Confieso que en un principio me costo atreverme a dar el paso para dejar de vivir bajo un sistema con reglas y horarios establecidos, a vivir bajo mis propias reglas.

Siempre con espíritu aventurero, así que decidí que era momento de emprender y sin imaginar que no sólo se trataría de un proyecto para generar ingresos para mantenerme, esta decisión se convirtió en la mayor aventura de mi vida.

Sin pensarlo, no sólo descubrí una forma de pensar muy distinta, aprendí y sigo aprendiendo a tener una mentalidad abierta y siempre dispuesta a seguir adelante, perdí amigos en el camino, sin embargo, comprendí que no los necesitaba más en mi vida ya que lejos de motivarme, sólo me cuestionaban o criticaban a cerca de mis decisiones.

Una vez que te atreves a salirte del sistema, es natural que tu círculo más cercano comenzará a cuestionarte, muchas veces te criticarán y harán sugerencias sin sentido que no debemos de escuchar si realmente estamos comprometidos con nuestra felicidad.

Cinco años han pasado desde que comencé mi viaje en búsqueda de mi felicidad y si bien es cierto que la felicidad no se encuentra afuera y que tenemos todo para ser felices, la realidad es que no es un camino tan fácil de comprender como a veces nos lo hacen creer.

Y tal vez lo que te diga parezca un poco rebelde y la realidad es que así lo es, mucho tiempo medí mis pasos y acciones para no quedar mal con nadie, para no incomodarlos o darles el gusto de estar orgullosos de mí, hasta que llegó un momento en que se volvió realmente agotador e insostenible. Di un brinco gigantesco en mi vida cuando decidí renunciar a mi trabajo estable para arriesgarme a dar el todo por el todo por mis emprendimientos en ese momento.

Hoy agradezco profundamente el haber tenido el valor de arriesgarme, no sólo me fue maravillosamente bien en mi proyecto, gané mucho dinero y pude viajar como nunca antes lo había hecho, también comencé a descubrir una nueva persona, esa persona que era y soy yo, obviamente jamás habría pensando que existía y al darme cuenta de ello, me maravillé de lo capaz que podía ser de desarrollar nuevas habilidades que al día de hoy me han abierto muchas puertas.

Recordar de ves en cuando todo esto, hace que vengan a mi mente un montón de recuerdos, emociones y solo puedo pensar en lo agradecida que estoy o mejor dicho en lo orgullosa que estoy de haber tomado esta decisión de emprender, de descubrirme de cuestionarme una y otra vez si lo que estaba haciendo o viviendo realmente me hacía sentir feliz.

Desde entonces, cada cierto tiempo hago un análisis de donde estoy, de qué me hace falta o que es lo que tengo que hacer o cambiar para sentirme en paz, tranquila y relajada con lo que estoy viviendo. Naturalmente podrías creer que estar en contante movimiento es sinónimo de inestabilidad, pero simplemente no me imagino mi vida rutinaria, desarrollando un proyecto que no me hace feliz y teniendo que estar en donde realmente no quiero.

Como te platiqué, hoy vivo en Playa del Carmen, sigo buscando, me sigo encontrando, se que este es mi lugar, aunque el calor muchas veces me lo hace dudar, pero esa es otra historia. Hoy vivo en un lugar paradisiaco, tranquilo, a tan sólo unos pasos del mar y de lugares que muchos sueñan con venir, aunque sea una vez al año por un par de días para olvidar y desconectarse del mundo tan estresado en el cual vivimos la mayoría del tiempo.

¿Para qué te cuento todo esto? Simplemente lo que quiero decirte, es que si yo a mis muy cercanos cuartos pisos, me he atrevido, me he arriesgado y me he dado la oportunidad de vivir lo que quiero, lo que se me ocurre, lo que se me da la gana, a ti que seguramente eres mas joven o tal vez no, que es lo que te detiene a hacerlo???

Hasta la próxima.

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